MIRAR AL ALUMNO
¿Y si antes de preguntarnos qué ha conseguido un alumno, nos preguntáramos cómo está? Estar escolarizado en un colegio ordinario siendo un alumno con TEA parece un privilegio, pero a la vez puede resultar un castigo, ya que lleva implícito un camino lleno de objetivos: currículo, contenidos, competencias, ítems que alcanzar, tareas que completar y exámenes que aprobar. Y, en medio de todo eso, muchas veces pasamos por alto algo fundamental: pararnos a escuchar y mirar de verdad cómo está ese niño. Yo no soy profesor. Y tengo el privilegio de poder acercarme a estos niños desde otra perspectiva, de rascar un poquito más allá de lo académico y abrir espacios donde puedan aparecer cuestiones que, a veces, no encuentran dónde expresarse. Y cada día me encuentro con algo que me hace reflexionar: niños que quieren cumplir con todo, que se esfuerzan por responder a las expectativas, por terminar sus tareas, por aprobar sus exámenes… mientras, al mismo tiempo, tienen en su cabeza ...